GUARDIANES DE LA FE (SERMÓN DEL 2 DE JULIO,2017)

Texto: Judas

Sermón: Guardianes de la Fe, Parte 2

Fecha: 2 de julio de 2017

Ocasión: Domingo am,

Lugar: Iglesia Bautista Comunión

Propósito: Iniciar a exponer la Convocatoria a la Batalla

 

 

 

Introducción

Bendiciones hermanos, es muy especial que esta mañana estemos juntos como Iglesia en un lugar que nos hace maravillarnos de la creación de nuestra gran Dios. También es muy especial el motivo que nos trae acá que es la celebración del bautismo de diez de nuestros hermanos en Cristo.

El domingo anterior comenzamos con el estudio de la carta de Judas.

A las cartas del Nuevo Testamento también se les conoce como epístolas, que es un término usado para designar a las cartas de Pablo y de otros escritores: Pedro, Santiago, Juan, Judas. La mayoría de las epístolas o cartas fueron dirigidas a una iglesia, a los cristianos en general o a una persona específica. Tenían el propósito de resolver problemas que surgían en las iglesias, como los problemas morales o la herejía (1 Corintios; Gálatas), de aclarar algunas doctrinas (Hebreos) o de dar instrucciones (1, 2 Timoteo; Tito). Las epístolas del Nuevo Testamento son el cuerpo de doctrina para la Iglesia, en otras palabras, las cartas del Nuevo Testamento establecen las bases para el funcionamiento de la Iglesia.

Lectura del Versículo 1

Esta carta no fue escrita por Pablo, sino por Judas. Ahora bien, en el Nuevo Testamento, hay por lo menos cinco Judas diferentes: Judas el Apóstol e hijo de Jacobo, Judas el medio-hermano de Jesús y hermano de Jacobo, Judas de Galilea, la casa de Judas donde se encontraba Saulo, Judas llamado Barsabás.

La mayoría de los comentaristas dividen su opinión entre Judas el Discípulo de Jesús, llamado también Tadeo y Judas el medio-hermano de Jesús.

Nosotros consideraremos que este Judas fue uno de los cuatro medio-hermanos de Jesús.

Mat 13:55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? La Biblia de las Américas

Mar 6:3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de El. La Biblia de las Américas

Interesante es cómo Judas se auto identifica: Siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo.

Judas se cataloga a sí mismo como un siervo de Jesucristo. Esto es muy significativo porque anteriormente, Judas y los otros medios hermanos de Jesús le habían rechazado.

Juan 7:5 Porque ni aun sus hermanos creían en El.

Pero ahora, entre unos 38 a 40 años después de la muerte y resurrección de Jesucristo, este hombre se está llamando a sí mismo siervo del que anteriormente había rechazado. A la palabra siervo en el ambiente cristiano le damos un significado un poco suave, porque decimos que siervo es simplemente alguien que sirve, o en nuestra Iglesia tenemos una Academia de Siervos, así que siervos son los que estudian, pero realmente, cuando Judas, Pablo, Santiago y Pedro, todos ellos escritores de la Biblia, se llaman siervos realmente están diciendo que son esclavos literalmente atados al Señor Jesucristo.

Esclavo en la escala más inferior totalmente sometido a la voluntad de Jesucristo, sin embargo, entregado a esclavitud por voluntad propia.

Judas, se llama a sí mismo esclavo de Jesucristo.

Todos nosotros hermanos deberíamos estar en la misma condición de Judas. El pasó de ser un incrédulo, como leímos en Juan 7:5, a ser un esclavo del Señor Jesucristo.  Muchos afirman creer en Jesucristo, pero no le obedecen, no han presentado sus vidas, sus cuerpos y sus mentes a esclavitud en Cristo, sujetando su voluntad a la voluntad de Dios.

Esta mañana vamos a continuar el estudio de la carta de Judas desde el punto de vista siguiente:

PROPOSICION: Dios indica quiénes son sus convocados a la batalla por la verdad.

Nuestros hermanos que hoy y en este lugar se bautizarán, se estarán identificando así mismos en primer lugar con Jesucristo, nuestro Señor, nuestro Rey y en segundo lugar con la Iglesia, que es el pueblo de Dios, el ejército de Dios. Ellos se están identificando con Dios y con su Iglesia. Cabe preguntarnos ¿Quiénes somos parte de la Iglesia?, ¿Qué nos caracteriza?, ¿Con qué tipo de personas o grupo de personas nos hemos identificado al creer en Cristo, arrepentirnos del pecado y bautizarnos?

En los primeros versículos la carta de Judas tiene la respuesta.

Judas identifica a los destinatarios de la carta: a los llamados, amados en Dios Padre, y guardados para Jesucristo

Judas escribió su carta a creyentes. No sabemos quiénes exactamente, pero sabemos que eran creyentes por las características que los describen: Llamados, Amados y Guardados.

 

Asimismo, son tres palabras que subrayan la completa obra de Dios a favor del creyente, sin que éste tenga participación alguna.

Llamados: Es Dios por decreto de su gracia quien llama a los que han de ser salvos. Nosotros no elegimos a Dios, sino que Dios nos eligió a nosotros. Nosotros los que somos creyentes, lo somos no por alguna virtud o capacidad especial, sino porque recibimos el llamado de la gracia de Dios a través del Espíritu Santo para que recibiéramos al Señor Jesucristo. Creo que no hay peor engreimiento, presunción o fanfarronería que creer que nosotros tenemos algo que ver en nuestra salvación, en creer que nosotros nos salvamos por méritos propios, por ser inteligentes, por ser buenos, por haber nosotros llamados a Dios, cuando verdaderamente El nos llamó a nosotros.

Romanos 8:28-30  Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien[o]esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; 30 y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó.

1 Pe 1:2 elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.

Realmente, llamados es la última de las tres palabras que aparecen en el original, precisamente para enfatizarla. Para enfatizar la soberanía y gracia de Dios

Amados en Dios: el amor de Dios en el Padre es el elemento en el cual son amados. Esto se relaciona con el Vs. 21 “Conservaos en el amor de Dios”, Dios nos llamó y el amor de Dios, repetiré esto, el amor de Dios nos apartó para ser hijos de Dios, nos apartó para que muriéramos al pecado, nos apartó para que fuéramos su pueblo, para que constituyéramos su iglesia, todo eso es por amor de Dios.

Los cristianos son amados por Dios de acuerdo al ejercicio de su voluntad soberana, y en una elección deliberada, hecho que proviene de su propia naturaleza y no de algún mérito de éstos.

Aclaración Importante: En Judas 1 los mejores textos tienen este verbo (ἀγαπάω). La Reina Valera 1960 sigue al Textus Receptus con «Santificados», traduciendo el término jagiazo.

Efesios 5:25-27 Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. La Biblia de las Américas

Guardados: Dios nos llama, Dios nos ama, nos salva y santifica, y después ¿se olvida de nosotros verdad? Nunca jamás, él inicia nuestra salvación y él se encarga de terminar lo que inició. El nos guarda del pecado, nos guarda del castigo, nos guarda de la muerte eterna y de su mano jamás nos caeremos.

La traducción sería “guardados para Jesucristo”, por el Padre con quien Cristo estaba comprometido. Lo cual hace referencia a Juan 17:11, 1 Tesalonicenses 5:23, Filipenses 1:6, Filipenses 1:10.

Juan 17:11 Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que[a] me has dado, para que sean uno, así como nosotros.

Guardados continuamente por Dios el Padre para Jesucristo, para el día de su venida. Judas, de antemano, menciona la fuente y garantía de la consumación final de la salvación de los creyentes.

Juan 10:28-30 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre.  Yo y el Padre somos uno. La Biblia de las Américas

1 Pedro 1:3-5  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para vosotros, que sois protegidos[c] por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo.

Hermanos, ¿cómo no ser esclavos del Señor Jesucristo cuando tan grade ha sido su amor? El le llamó, él le amó, le apartó y ahora le guarda en su mano para que esté seguro de su vida eterna. Qué agradecimiento el que debemos tener por Dios, no existen palabras, actos, nada que podamos hacer será suficiente para agradecer a Dios por permitirnos creer en él y ser cristianos. Este es el privilegio más grande que existe.

Hermanos hoy hemos visto tres palabras que nos describen como creyentes. Tres palabras que nos dicen quiénes somos convocados a guardar la fe, a contender ardientemente por ella. Estas tres palabras juntas subrayan la seguridad eterna del creyente. Llamados enfatiza el llamado de Dios para salvación. El aspecto de ser llamado recibe más énfasis en los vers. 3, 17, 20. Amados se refiere a los que reciben el amor de Dios manifestado por su gracia. Guardados se refiere a ser apartados y protegidos para la vida eterna.

Deja un comentario